Maleni
La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha conseguido un récord insólito en la historia democrática: que toda la oposición al unísono haya pedido su cabeza en dos ocasiones, tras la huelga de trabajadores del Prat en agosto de 2006 y por el caos continuo de las infraestructuras catalanas. Curtida en unas cuantas batallas, Álvarez saca pecho y no reconoce errores. Su fuerte carácter es su coraza protectora: “Van a rodar cabezas y no precisamente la mía”, se le escuchó decir esta semana.
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